Historia
Aitiip
Aitiip
De la universidad a la industria
Aitiip Centro Tecnológico nació en 1995 como una iniciativa del profesorado del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza con el objetivo de conectar dos mundos: las necesidades de los transformadores de plásticos por inyección con la parte científico-técnica que estudia cómo se comportan los materiales, los moldes y las máquinas de este proceso industrial.
Los comienzos estuvieron básicamente ligados al automóvil. De hecho, el primer proyecto que desarrolló Aitiip fue para un parachoques de uno de los grandes grupos constructores del sector. “A partir de ahí seguimos trabajando hacia atrás en la cadena de valor, de tal forma que hoy cubrimos desde la conceptualización de materiales hasta el diseño y desarrollo de productos, sus utilidades, moldes, digitalización, impresión 3D y todas las tecnologías de transformación disponibles en el mercado para ofrecer soluciones integrales”, resume Berta Gonzalvo, directora de Investigación de Aitiip.
En el año 2000, previo incluso a las instalaciones que tuvo en Cogullada, Aitiip decidió invertir en conocimiento de la fabricación aditiva, convirtiéndose desde entonces en un pionero de esta tecnología tanto a nivel nacional como europeo. A este siguió otro momento clave en la historia de este centro, cuando en el año 2003 pasa de ser una asociación de investigación a constituirse como centro tecnológico, fundación privada sin ánimo de lucro, inscrito en el Registro de Centros Tecnológicos y Centros de apoyo a la Innovación.
Uno de los pilares de conocimiento en esa época fue el desarrollo de nuevos materiales y su apuesta por la sostenibilidad, adelantándose a la tendencia que luego se impuso en toda Europa de la mano de la transición verde. “Empezamos a investigar enormemente nuevos materiales avanzados, también incorporando los biomateriales, los composites, y vimos que parte del impacto en nuevos productos iba a venir por la formulación de los materiales, anticipándonos a la economía circular y bioeconomía que hoy es una realidad en el sector de automoción y de la movilidad”, apunta Gonzalvo.
Otra de las fechas señaladas en la trayectoria de Aitiip fue el lanzamiento de plantas piloto, en 2012. La ampliación de instalaciones en el polígono Empresarium facilitó el diseño de zonas mucho más abiertas y la posibilidad de dar servidumbre a espacios temporales que albergan desarrollos concretos de tecnologías y maquinaria que luego acaban implementándose en las industrias.
Esta línea dio lugar, en 2014, a un eje de trabajo en torno a la digitalización. “Una vez más, nos anticipamos a un área prácticamente desconocida para el sector, ya que tradicionalmente habíamos estado trabajando con materiales plásticos y ahora abordábamos tecnologías digitales, nada que ver con el origen de esta casa”, reconoce Gonzalvo. Así, se creó un grupo de trabajo en procesos avanzados, liderado por José Antonio Dieste, para empezar a investigar en tecnologías facilitadoras, avanzar en la conjugación de tecnologías híbridas y desarrollar modelos digitales y herramientas que permiten, incluso, la programación por imitación de robots.

